miércoles, 28 de noviembre de 2007

Merrel Tandil




Ufff que calor hacia en Palermo. Pero que bien la había pasado. Mi primer objetivo, mi primer Nike. El Puntapié inicial. ¿Y ahora? ¿Que me espera?. Soñemos un poquito. Y porque no el ¿Cruce de los Andes? Suena desafiante, a experiencia única. Y sin dudas lo es.

Pero para poder llegar sabia que tenía que proponerme cumplir pequeñas metas que me marquen el rumbo hacia el objetivo final. Ni sabía lo que era una carrera de aventura. Empecé a entrenar tres días por semana, exactamente dos días después de haber terminado la Nike. Mientras tanto en Internet el google me indicaba las direcciones de algunas páginas que me podían orientar. Asi llegue a la del club de corredores. Entre otras, la carrera más próxima y que parecía a simple vista mas accesible era la de Tandil. Y si ya estaba corriendo 20 k una vez por semana. De última sufriría sólo 8 Km.

Bueno viéndolo así más que desafío era un juego de niños. Iba a cansarme más frente al playstation que en Tandil. Listo entonces todo planeado corro hasta enero, me voy de vacaciones y cuando vuelvo, arranco de nuevo. Todo suena muy lindo. Ahora ¿Por qué la llamaran carrera de aventura?

Así llegó el día de partir hacia Tandil. Previo permiso otorgado por mi jefe para salir antes, agarre el auto, le llené el tanque, cargue algún shortsito, la remera Nike y la del glorioso Atlanta, un jean para la noche y alguna camisita. Para colmo, me acompañaban mis viejos. ¿Qué más podía pedir? ¡Años que no viajaba con ellos a ningún lado!

Llegamos nos instalamos en la cabaña y nos fuimos a cenar. Dormimos toda la noche y al otro dia, salimos a recorrer la ciudad de Tandil. Hicimos todos los paseos turiticos. ¡Pasamos por todos lo puntos, el vigía, el cristo, etc!

Ya en la hora solicitada por los organizadores, fui a buscar mi chip. Ya ahí algo me parecia que estaba lejos de todas mis planificaciones. ¡Había gente con mochilas con una manguerita! Seguramente, la están exagerando. ¡Igualmente que buena idea la de la manguerita eh!

Pido mi chip, y el chico me dice suerte, que salgas entre los tres primeros. No se porque ese chiste me hizo bajar a la realidad. Potenciado por las imágenes de ediciones anteriores y por los productos que se vendían comencé a ponerme nervioso. Che esto no parece ser una Nike multiplicada por 2.8. ¡No, no! Parece que tiene alguna que otra subidita por terreno blando, Bueno habrá que ponerle ganas y subir alguna colinita. ¡Je, je, cuando le cuente a los chicos que anduve corriendo por el pasto!

Merrel Tandil (Segunda Parte)



Así continué con mi inocencia el resto del día. Llego la noche y comiendo en la avenida principal, comencé a ver gente que corría en Teams, mucha gente comprando gatorade y sobrecitos de algo parecido a un gel, mucha gente con paquetes de barritas de cereal y comiendo todos pastas con agua sin gas.

El miedo empezó a invadirme. Mis viejos me parece que estaban mas concientes que yo que la carrera se me iba a complicar, y mucho. Me preguntaron en la mesa: ¿Che y vos estas preparado para correr una carrera de este tipo? Si, obvio. Si estoy saliendo como tres días a la semana.
Ya en la largada la gente se encontraba con amigos y charlaban de carreras pasadas. Yo escuchaba nervioso y la verdad que si alguien me ofrecía volverme a casa, no se si no me volvía.

Y así salí provisto de mi mochilita de secundaria regalada por proveedor a fin de año, la caravañola llena de agua (o como se llame, ni aún hoy se el nombre de ese artefacto. Era más fácil decirle botellita!!!). ¡Ah! Pero ojo que además llevaba las Cerealfort que regalaban en la organización!! Si quería alimento ahí lo tenía todo.

Empecé la carrera, primero mucha precaución porque empezaba con mucha pendiente. Dije buenísimo, nos ponen la pendiente acá para que después cuando estemos cansado no nos mate. Una vez superada empecé a correr. Y si ahora estaba casi en mi terreno no esperaba esos caminos de ripio y barro, pero bueno. Será hasta llegar a la ruta. Corrí, corrí, corrí pero de la ruta ni noticias. ¡Ah y nadie va avisarme cuantos KM vamos! Por adentro pensaba, ¡que desastre esta organización!

Merrel 28 k Tandil (tercera parte)


Pasaban los km y nadie me daba agua. ¡Que pasaban con los puestos de hidratación! ¡En la Nike en el km 5 ya te daban! ¡Bueno, deci que traje mi botellita! Los kms pasaban (aunque mucho mas lento de lo que yo pensaba) y el agua no aparecía. ¡Estos nos quieren matar o que! Para colmo a lo lejos se vía otra pendiente esta vez mucho mas pronunciada y con gente caminando y agarrandose de rocas. Bueno, un obstáculo mas. Le deben haber queria agregar emoción en el medio para que no sea todo llano

Por fin llegado creo al km 7 aparece el primer puesto de hidratación. La gente se saludaba, se daba fuerza. Yo no podía ni hablar conmigo mismo. Para colmo estaba solo y sin ningún tipo de equipamiento. ¿Dónde me había metido?

Estaba disfrutando el paisaje. Anque las piernas ya me querían cagar a patadas por mi magnífica idea de hacerme el Indiana Jones en tierras desconocidas, pero no importaba. Habia que relajarse ¿Cuantas pendientes más podían venir? ¡Debíamos estar llegando ya! Encima la gente parecía que no me veía, le gritaba: ¿Loco cuantos KM falta? Y como si nunca hubiese pasado por ahí y mis palabras significaran otra cosa respondían: Vamos chicos, fuerza, fuerza que falta poco!.

Ya había pasado por diez religiones diferentes, recurrido a mil santos y otros no tanto en búsqueda de fuerzas, y haberme retado tres veces por pensar en abandonar, me resigne a los dolores y me entregue a la magnifica sensación de la inercia. Cada vez que levantaba la cabeza veía una sierra mas alta y un gorrito blanco que corría por arriba como gastandome. ¡Pufff nooooo! ¡Otra subida más! Todo parecía ser interminable, hasta que detrás de unos arbolitos. Bien pero bien lejos, se ve el hermoso y nunca tan deseado dique de Tandil. Me empecé a emocinar de tal manera que las ganas de llorar casi me hacen ahogarme en mi propia respiración. Estaba cerca.

Escuchaba palmas y gritos y veía borroso. Sabía que de un momento a otro tenía que aparecer el tan preciado arco. Me pregunté que me había hecho hacer semejante sacrificio y no logre entenderlo hasta pasar por abajo del arco y ver a mis viejos del otro lado esperándome. Esa sensación de objetivo cumplido, en un contexto se seres queridos y entre tanta gente llena de energía. Uff quizás haya tenido un tiempo pésimo pero yo sali del predio como el campeón del mundo. El pecho inflado, la medalla en cuello, una sensación de felicidad envidiable y con el aprendizaje del significado de una frase en la cabeza. Había finalmente comprendido lo que significaba la frase, Carrera de Aventura.

martes, 27 de noviembre de 2007

jueves, 22 de noviembre de 2007

Nike 10 k


Nike 10 K

Domingo 11 de Noviembre, 7 AM. El recital de Ivan Noble se habia demorado el sábado así que apenas podía abrir los ojos. Para colmo, todavía preservaba dolores, producto de la 42 k. Todo estimulaba a apagar el despertador y levantarme a las 2 de la tarde a comerme unas pastitas. Y eso hubiera hecho sino fuera porque, finalmente después de tanta espera, se corría una nueva edición de la Nike 10 K. Y eso no era todo. Faltaba un ingrediente importante. Corría con mi hermano, que corría su primer 10 k y con amigos. Muchos de ellos debutando también. Y Muchos por culpa mía

Quien corre seguramente me entender. Este vicio se contagia. Uno empieza a correr y se ve mejor. Eso lo trasmite y los demás lo perciben. Uno cuenta historias, anécdotas objetivos, deseos, etc y hace que los demás tengan ganas también de pasar por las mismas experiencias.

Entonces así fue. Un año atrás apenas iba con mi amiga “la Peti” a correr la Nike. 364 días después éramos varios más. Y así fuimos en banda a correr. Gerchy (compañero de corridas y con quien si todo sale bien estaremos cruzando los Andes en breve), Gisela (Con quien tenemos como objetivo 2009 hacer cima en el Aconcagua), Fede (mi hermano), Leo (Mi kinesiólogo), Ferni (Amigazo de la vida) y la Petit (Compañera de aventuras).

Pareceríamos un grupo unido sino fuera porque nos desencontramos casi todos. No hubo caso. Hablamos durante un mes sobre la carrera y el encuentro en la puerta del zoo. Pero nuestra capacidad desorganizativa pudo más.

Mi objetivo, no era mejorar mi marca del año pasado. Venía de 42 k y dolores en ambos tobillos. Solamente pensaba en acompañar a mi hermano los 10 k y participar de lo que para mi es una de las mejores competencias organizadas, que nos reúne no solo a los enfermitos que sumamos millas como la tarjeta del viajero, sino también a toda la familia y grupos de amigos. La Carrera que fue, es y será el punto de partida de muchos en esta actividad. Se transformó en el motivo por cual mucha gente se acercó algún grupo de running para entrenar, hacer alguna actividad, etc. Generó un espacio para muchos que lograron alejarse del sillón, el sedentarismo y el Zapping repetitivo y los colocó en una plaza, despejando la cabeza del laburo y haciéndose un bien asi mismo.

Muchos critican los propósitos finales de Nike y hasta se organiza la anti Nike. Yo por mi parte no solo les estoy agradecidos por el apoyo a esta actividad, sino también por brindar el estímulo y la posiblidad de demostrarnos día a día que podemos plantearnos objetivos, trabajar para alcanzarlos y sentir la felicidad absoluta del logro concretado.

Y eso mismo sucedió. Mi hermano que apenas había corridos unas pocas veces y que siempre que yo salía me miraba desde la cama, hoy entrena tres veces por semana. Y en la repisa de la pieza cuelga la medalla de Finisher Nike edición 2007.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Mi primer 42 k


Cuando miro para atrás y veo todo lo que logré a lo largo de este último año me siento realmente muy orgulloso. Lejos de los podios, y hasta en algunas carreras más cerca de los últimos que de los primeros, logré muchos desafíos personales para los cuales jamás me había sentido capaz de alcanzarlos.

Tres años y medio atrás me acuerdo me encontraba muy angustiado como consecuencia de pseudos ataques de pánico que me aquejaban. Salía con miedo a la calle, pensando en posibles desmayos. Ni hablar de correr. Era impensado.

Fue entonces que harto de sentir angustia y siempre intentando evitar los ansiolíticos decidí comenzar con lo que hoy se volvió una adicción. Desafiar mis miedos. Comencé saliendo a caminar cada mas lejos. Logrado ese primer objetivo, me encontré con la actividad más linda que pude haber conocido. Salir a correr. Me ponía el MP3 y corría en la placita de Irigoyen y Juan B justo, a la que todavía miro con cariño. No tardé en animarme a más y comencé a aumentar las distancias, a alejarme de a poco de la plaza y marcarme nuevos desafíos.

Gracias a la evolución que tuvo este deporte en los últimos años y su difusión, me enteré de la existencia de la NIKE 10 K y que próximamente se abriría la inscripción para participar de las carreras de entrenamiento que organizaba esta marca. Ya para ese entonces hacia año y medio corría, tome coraje y me anoté. Creo haber hecho algo así como 27 minutos. Seguro, no era un tiempazo, pero había logrado el objetivo.

A partir de ese momento, comencé a darme cuenta que muchas cosas que parecían imposible no lo eran. Aumenté mi entrenamiento y me marque con el auto un circuito de 10 k. Una vez por semana salía y lo recorría. Había duplicado el desafío. No solo quería llegar a los 10 km. sino también lograrlo antes de la hora. Y así fue. 51 minutos bastaron.

De repente me encontraba todos los días visitando las páginas de Running, buscando carreras, información sobre planes de entrenamiento, nutrición, etc. Fue así que comencé a entrenar tres veces por semana. De un día para otro todos los miedos y mareos, habían desaparecido y yo me encontraba en las sierras de Tandil, corriendo mi primera carrera de Aventura, Merrel Tandil (durísima) y luego en el aura del palmar.

Fue ahí que me pregunte ¿Y porque no una Maratón? Rosario era mi nuevo objetivo. Comencé a aumentar mis entrenamientos. Empecé a saber lo que era un fondo, una pasada, una progresión, etc. Salía hacer fondos de 25 o 30 km. No lo podía creer. Pero el cuerpo dijo basta. Me lesioné el tensor de la fase latea. Me quede afuera de la maratón dos semanas antes. Fue un momento durísimo.

Pero miraba hacia atrás y sabía que había estado en peores momentos. Con paciencia y altibajos comencé kinsiología y me mande hacer unas plantillas para mejorar la pisada. Tenía que poder. Compré una bici para no perder el estado aeróbico y me iba a pedalear 60, 80 y hasta 100 km, con un amigo que siempre me acompañó.

De a poquito me anime a salir a entrenar y correr de nuevo, testeando la pierna. Primero los 10 k de Belgrano, después los 15 k de Adidas y la media Maratón de Buenos Aires. ¿Me podía animar a soñar de nuevo? ¿Y porque no? Mah si, yo me anoto. Así fue, Maratón de Buenos Aires. 42 Km. 165 Mts.
Dos días sin dormir, ansiedades, nervios, miedos, fantasmas de lesiones, etc. Si todo en un mismo combo. Ya en la salida tenía una emoción enorme. Ganas de llorar y reir. Todo junto. El trayecto fue hermoso y la experiencia única. Hasta el km 30, venía impecable. Sin molestias, buen ritmo, disfrutando del paisaje y la carrera, y hasta pensando que me iba a costar menos de lo que pensaba. Pero de ahí en adelante me caí, física y psicológicamente. Cada paso costaba el doble. Tenía dos macetas en cada pie. ¿Pero iba a abandonar? No era una alternativa. O de pie corriendo o desmayado en camilla. Y así fue, corriendo lento y tranquilo, dándome fuerzas y hablando conmigo mismo, finalmente llegué. Ah como dato anecdótico le puse 4 hs. 09 min. Pero ¿A quien le importa? Una vez tuve un sueño que convertí en objetivo para luego con esfuerzo y dedicación, hacerlo realidad.

Ahora sueño con cruzar en Febrero los Andes, esperemos que en poco tiempo les este compartiendo esa nueva aventura.

¡Saludos y si yo pude todos pueden!

Agradecimientos, A mi kinesiólogo Leo y mi compañero de entrenamientos y amigo Gerchy.